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¡España a la final... y a Londres!

Macedonia, digno rival

Con más dificultades de las previstas por la entidad de un rival que ya no puede calificarse como sorpresa, España venció a Macedonia por 92 a 80 en las semifinales del Eurobasket y sacó su billete para la lucha por el Oro y para los Juegos Olímpicos del próximo año. Navarro, otra vez estelar (35 puntos, 19 en el tercer cuarto) lideró a una España que espera rival en el Francia-Rusia de esta noche.


La victoria de España cobra mayor mérito por el excelente nivel de juego de Macedonia, el verdugo de los anfitriones y clara revelación del torneo, que nunca dio la espalda al partido y solo cedió ante el acierto y la clase superlativa de Juan Carlos Navarro, guiados de manera magistral por la pareja McCalebb-Antic.


El pívot macedonio y, especialmente, el base nacionalizado fueron una pesadilla continua para la defensa española, bastante menos agresiva que de costumbre y descolocada ante el juego de cinco por fuera de los macedonios. Grandes espacios, endiablada velocidad en la circulación de pelota (y con criterio), rápidas penetraciones y un acierto exterior casi desesperante mantuvieron a Macedonia en el partido durante toda la primera parte (44-45), incluso tras un amago de fuga de los de Scariolo al final del primer cuarto (26-18). Incluso ante un Marc que rallaba la excelencia en esos diez primeros minutos (5 puntos, 5 rebotes y 4 asistencias). España llegaba al descanso un punto abajo y habiendo recibido más puntos que nunca antes en el torneo en un cuarto (27) y en una parte (45) y permitiendo a los macedonios valorar casi tanto (41) como al resto de nuestros rivales en todo el partido (media de 42.67).


Con miedo en el cuerpo y con la responsabilidad de sentirse mejores pero de estar ante un rival muy serio, España volvió a la cancha obligada a despegarse en el electrónico y evitar uno de esos finales de infarto en los que tan bien se habían desenvuelto los macedonios en otros partidos. Y ahí es cuando apareció la figura de Navarro. El capitán se echó el equipo a la espalda y, por segundo partido consecutivo, anotó más puntos en el tercer cuarto que todos los rivales juntos (19-17). Y lo hizo de todas las maneras: triples, bombitas, tiros a media distancia e incluso tras rebote ofensivo en contraataque. Más allá de los números, Navarro volvía a estar ahí cuando el equipo más le necesitaba y demostraba por qué, para algunos locos, hay debate en cuanto a quién es el mejor jugador español de todos los tiempos.


Con 71-62 a falta de 10 minutos, y con Macedonia acusando el cansancio que provoca la falta de rotación durante todo el campeonato, España se limitó a administrar la renta y saborear por tercera edición consecutiva el gusto de acceder a una final continental. Y además, con premio doble: el pase a unos JJOO en los que podremos intentar revalidar el subcampeonato o, quien sabe, aspirar al Oro.


De momento, el Oro al que aspiramos es al de este Eurobasket. El domingo esperamos al vencedor del Francia-Rusia, dos rivales que por diferentes razones despertarán todo el hambre de victoria de los nuestros que, quién nos lo iba a decir años ha, podrían renovar el título europeo. Con tres aspirantes claros al quinteto ideal y un equipazo como el que dirige Scariolo parece que el rival, sea quien sea, tendrá que esperar a que no sea nuestro día. ¡¡¡A por el Oro!!!





Jotas

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